El futuro de la industria editorial en América Latina

En 2007 dos organismos intergubernamentales —El CERLALC (Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe) y el Convenio Andrés Bello— hicieron un llamado a los países de América Latina para unir esfuerzos y definir cuál sería el futuro de la industria editorial a partir de las situación actual por la que atraviesa este gremio.
Dicho llamado se tradujo en un estudio prospectivo que arrojó lineamientos que servirían a los sectores público y privado para la toma de decisiones para fortalecer el sector editorial en la región.
Primero, el estudio presentó el panorama de la industria editorial en Iberoamérica y de las nuevas tecnologías:
América Latina, 2006: Se editaron 99 000 nuevos títulos, se importaron libros por valor de 1 050 millones de dólares.
España, 2005: Se editaron 62 820 títulos, se importaron libros por valor de 249 millones de dólares.
Entre 2003 y 2006 se identificó un crecimiento en la cantidad de editoriales industriales del 32%, con tasas desiguales entre los países, en su mayoría pequeñas editoriales.
Producción editorial anual. Sólo 2% de las editoriales: Más de 100 títulos. 74% de las editoriales registró una producción menor a 20 títulos
Las empresas españolas tienen 162 filiales en el mundo, en 28 países, de las que 132 están en Latinoamérica: México: 30 (2 más que en el 2004), Argentina: 18, Chile: 12, Colombia: 11 (1 más que en el 2004).
Ventas de ejemplares 2006: México presentan descenso del 1.5% en 2006, respecto de 2005, España: descenso del 1%, Colombia: aumento del 2.4%, Brasil: aumento del 14%, el mayor aumento, se observa que la facturación al mercado local ha aumentado.
Tasa de crecimiento 2006: México fue de apenas 0.77%
Exportaciones de libros a nivel mundial 2006: Ascendió 15 401 millones de dólares con un incremento de 5.1% respecto del 2005
Exportaciones totales en Iberoamérica 2006: España, 5to lugar con 5.1%; México, lugar 16 y Colombia, en los primeros 20 lugares. El valor total asciende a 1248 millones de dólares, distribuidos de la siguiente manera: España y Portugal: 8 183 millones de dólares (reducción del 8.2% frente a 2004), América Latina y el Caribe: ascenso a 432.6 millones de dólares
Empleo generado por el sector editorial en 2004: España: cerca de 32 000 personas (permanentes y temporales), Brasil: 18 000 personas, México: 10 171 aumentó respecto del año pasado, Colombia: 5562
Frente a este panorama, el estudio señaló que América latina ha mejorado su conectividad a Internet, pero sólo un 23% de la población tiene acceso a la Red (en contraste con el 62% de España, 73% de EEUU). Y se discutió la oportunidad que ofrecen las nuevas tecnologías, especialmente para los libros de rotación lenta, (long tail- baja demanda o un volumen bajo de ventas), las cuales favorecen la aparición de tiendas virtuales y catálogos en línea que operan con esquemas, servicios y productos que atienden a cada usuario en forma particular.
Con base en estos datos, se establecieron los siguientes lineamientos:
-El impacto de las nuevas tecnologías no es uniforme en todos los sectores del mundo del libro, es más crítico en algunos contenidos que en otros.
-La migración hacia formatos digitales dependerá mucho del uso que los lectores estén dando o empiecen a dar a los contenidos.
Y se marcó un énfasis en la tensión que desarrollarán los sectores que promueven los nuevos medios, como democratizadores del conocimiento, y aquellos que defienden la estructura tradicional de acceso al libro y el derecho de autor.
Posteriormente se señalaron el estado probable y el escenario deseable, con cara al año 2020:
El estado probable de producción del libro y de las prácticas de lectura quedó definido como un punto intermedio entre lo analógico y lo digital.
En el escenario probable, el editor produce los libros tanto en formatos novedosos como conservando en gran medida sus métodos tradicionales. El público, por su parte, sigue comprando y leyendo libros impresos y además hace uso de las nuevas tecnologías.
En el escenario deseable la labor del editor se planteó como híbrida, aunque el lector leerá mucho más en formatos digitales.
Se propusieron tres estrategias para fortalecer a las librerías, las cuales serán las más amenazadas a causa del avance de las nuevas tecnologías de información y comunicación:
a) Ofrecer una atención personalizada;
b) Mantener un acervo extenso, y
c) Ampliar el catálogo de servicios.
Finalmente, se llegó a la conclusión que las que a continuación se presentan deberían ser las políticas públicas que pongan en práctica los Estado para fortalecer la industria editorial, con miras a imitar el modelo seguido en países de Europa donde el libro es considerado como un bien cultural:
-Apoyos a la creación y la sostenibilidad de los editores en su producción tradicional y en la transición de formatos de publicación de lo analógico a lo digital.
-Acciones para preservar y salvar las librerías tradicionales, especialmente a través de la implementación de un sistema de precio fijo.
-Unir esfuerzos con el sector privado para mejorar los índices de lectura.
-Emprender la renovación de la legislación frente a los desfases entre los avances tecnológicos y los desarrollos institucionales.
-Balance entre responsabilidad estatal y procesos participativos.

“El Futuro del sector editorial en América Latina”, Richard Uribe y Robert Max Steenkist, portal de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, 2008, 8 p.

¿La computadora matará al libro?

El afamado escritor Umberto Eco hace una serie de reflexiones que permiten establecer cuál será el futuro del libro frente al creciente desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación. Para ello, plantea la siguiente pregunta: ¿la computadora matará al libro?
Para iniciar, señala algunas características de las computadoras:
1) La comunicación visual en las computadoras no es tan abrumadora como en la televisión, pues las primeras son unas herramientas alfabéticas.
2) La computadora crea nuevos modos de producción y difusión de documentos impresos.
3) Se trata de una experiencia hipertextual en el sentido de que no se tiene que leer de manera lineal y como un mensaje terminado.
El debate para responder si la computadora matará al libro hace recordar las antiguas discusiones que se desataban cada vez que aparecía una nueva herramienta para la comunicación. Por ejemplo, cuando Thot, o Hermes, desarrolló la escritura, el faraón se oponía a su difusión porque creía que se atentaría contra la práctica de la memoria porque “la escritura, como cualquier otro artefacto de nueva tecnología, puede entorpecer el poder humano, reemplazándolo y forzándolo”, pero con el correr de los años se ha comprobado que los libros no fomentan dicha situación, sino que promueven el esfuerzo mental al tratar de recordar lo leído.
Eco menciona que la pantalla de computadora contiene más caracteres alfabéticos que imágenes, que las nuevas generaciones están más orientadas a lo alfabético que a las imágenes y que esto ha provocado que se lea más rápido (lo que ha repercutido en las características de lo que se lee). Como la experiencia diaria nos muestra, esto no es cierto, pues a través de las computadoras se accede más a contenidos compuestos mayoritariamente por imágenes que a contenidos alfabéticos.
Así mismo, el escritor explica que aunque se crea que la computadora pudiera acabar con los libros, no sucedería lo mismo con los materiales impresos pues esta tecnología fomenta la reproducción de textos en papel.
Lo anterior lleva a considerar que la necesidad de moverse de un lugar a otro no es un impedimento para que pueda llevarse consigo un libro pues se trata de un bien que hace más económico, flexible y versátil de difundir información. Para muestra, basta con recordar cómo el pueblo judío basó su religión en el contenido de un solo libro (la biblia) pese a que se trataba de un grupo nómada.
Con base en dichas características se comprende que el libro sea la mejor herramienta para, no sólo recibir información, sino leer cuidadosamente y comunicarse con un semejante.
Finalmente, Umberto Eco concluye esta reflexión asegurando que nos encontramos ante una aparente conversión hacia una sociedad más liberal en la que lo “nuevo” y lo “viejo” coexistan y disfrutemos de ambas cosas. Lo anterior se apoya en la idea de que no estamos frente a un panorama marcado por el predominio de la llamada “aldea global”, sino que vivimos en una comunidad en la que la gente interactúa con sus semejantes a través de estas tecnologías pero sin dejar de lado las anteriores prácticas comunicativas. Por lo que es poco probable que la computadora mate al libro.

Umberto Eco, “El futuro del Libro”, en Revista Libros de México, 8 p.

Cuestionario

Alumna: María Keninseb García Rojo
1.Define lo más ampliamente posible el concepto de Empresa Editorial.
Una empresa editorial es una organización, o en algunos casos sólo un grupo de personas, que se dedica a la edición de libros o revistas.
Datus C. Smith, en su Guía para la publicación de libros, señala que es una palanca para el desarrollo de cualquier país, aunque pocas personas saben cuál es la importancia de publicar un libro, pues tiene un impacto en lo económico, lo social, lo educativo y en la consolidación nacional.
El proceso de edición implica:
La recepción de manuscritos de manos de los autores, la aportación del capital necesario para contratar los servicios de profesionales especializados en edición de libros o publicaciones periódicas, el envío del trabajo a la imprenta para la impresión, la distribución del trabajo a los vendedores. Estas funciones se resumen en: edición, producción y ventas y mercadeo.
Las empresas editoriales están constituidas por cuatro personajes: el autor que plasma su talento o lo que quiere transmitir en un libro, el impresor que es la persona encargada de hacer del manuscrito un libro, el vendedor o librero y el editor que es el coordinador general de la empresa editorial.
2. ¿Cuál es el papel del Editor en la sociedad?
Dado que las industrias editoriales son una palanca de desarrollo para los países porque impulsan a la educación y contribuyen a formar ciudadanos más informados, en los editores —quienes son los personajes que coordinan a la empresa editorial— recae la responsabilidad social de coordinar la elaboración de una de las herramientas más importantes para la comunicación: el libro.
3. De acuerdo con las lecturas y las discusiones en clase, ¿qué acciones propondrías para incrementar el número de lectores en México?
Coincido con la opinión que plasma Carlos Monsiváis en su Elogio (innecesario) de los libros. Ninguna campaña de promoción de lectura ni ninguna estrategia de mercado o la apertura de más librerías o bibliotecas acercarán a la gente a la lectura si no se aborda el problema desde la raíz.
La única forma como incrementará el número de lectores en México consiste en que nazca este gusto de un interés personal. Esta tarea puede sonar sumamente complicada, dado que no existe una cultura de fomento a la lectura, y las escuelas y los medios de comunicación masiva serían los encargados de difundir de una forma amena los beneficios que brinda la lectura de forma natural. Sin embargo, en nuestro país dichas instituciones no pueden cumplir con esa labor porque sus actividades están determinadas por los intereses económicos y políticos de los grupos de poder.
En vista de tal escenario, la única forma de promover el gusto por la lectura consistiría, primero, en que cada uno tomara conciencia e hiciera un esfuerzo por leer más y, después, que lo transmitiera a los que le rodean.
4. En su libro Homo videns, Giovanni Sartori hace una severa crítica a la preeminencia de la televisión sobre medios impresos como los libros. ¿Cuál es tu postura frente a los argumentos de Sartori?
Si bien es cierto que la palabra escrita está siendo desplazada por el imperio de la imagen y, como propone Sartori, el ser humano está perdiendo la capacidad simbólica; no coincido en el escenario tan desolador que plantea. Por ejemplo, en el caso de los videoniños, aunque es evidente que la televisión es un medio que interviene más en su formación que los libros, no creo que estemos llegando al punto de volvernos una especie de humaniodes sin capacidad de autodirigirse. En ese sentido, la tesis de Sartori me parece, que aunque pretende hacer un llamado de atención, es exagerada
5. Menciona a los principales actores de la cadena del libro, comenzando por el autor y terminando en el lector.
Las empresas editoriales están constituidas por cuatro personajes: el autor que plasma su talento o lo que quiere transmitir en un libro, el impresor que es la persona encargada de hacer del manuscrito un libro, el vendedor o librero y el editor que es el coordinador general de la empresa editorial.
6. Menciona los diferentes canales por los que llega un manuscrito a un editor
Por lo general, ningún manuscrito llega por sí sólo a la editorial. En algunas ocasiones, el autor convence al autor, pero también puede ocurrir que lo envíe a una editorial y no a otra porque alguien se lo sugirió, ya sea un distribuidor de libros, un bibliotecario, un profesor, etc.
Además, los manuscritos pueden llegar a la editorial por la vía de los agentes literarios que trabajan para el autor y negocian para él un contrato o a través de los buscadores de textos que hacen llegar manuscritos sobre un tema particular al editor.
7. ¿Cuáles son las dos propuestas de cálculo editorial que propone Datus C. Smith? Descríbelas brevemente.
Los costos editoriales se clasifican en dos grupos: los de producción, que corresponden a la primera etapa, y los que determinan el número que ejemplares que se deberán imprimir.

Los costos de producción se dividen a su vez en tres categorías: 1) Los de preparación editorial, donde se incluyen los pagos al autor, dibujantes, correctores de estilo y diseñador; 2) Los de manufactura, como el pago a la imprenta, por el papel, tinta, tela, hilo y pegamento; 3) Los de comercialización y distribución son los que tienen que ver con el pago de los empleados que recogen los pedidos, empaquetan, cargan, etc.

En cuanto a los del segundo grupo, éstos también se subdividen. Se trata de los costos automáticamente variables y los no variables.

Los primeros se refieren a los costos que se incrementan de manera directamente proporcional al aumento del tiraje e incluyen el pago de los derechos de autor, los pagos a la imprenta, por los materiales que han de ser utilizados y por almacenamiento y empaquetado.

Los segundos, por su parte, no se ven afectados por el número de ejemplares que se editen. Éstos tienen que ver con la preparación editorial y de composición de editoriales. Otros gastos que se incluyen dentro de este rubro son los costos de promoción y los gastos generales fijos. Como son el pago a los empleados administrativos.
8.De acuerdo con Smith, ¿cuáles son las posibles fuentes de financiamiento para un proyecto editorial?
Señala que al iniciar un proyecto el editor debe calcular los costos e ingresos y planear cuando se harán y/o recibirán cada uno de ellos.

Menciona que para algunos proyectos, como las series de libros, sólo es necesario que la empresa sufrague los gastos de los primeros tomos, pues los demás se financian con los ingresos que se obtengan de la venta de aquellos.

Y en otras ocasiones, el editor además de invertir una parte de su capital líquido tiene que solicitar préstamos a inversionistas para sufragar los gastos del proyecto.
9. Según Roberto Zavala ¿cuáles son las partes de un libro?
Cubierta o primera de forros. Debe llevar el nombre de los autores, título y subtítulo, número, nombre de la editorial.
Segunda de forros o retiración de portada. Por lo general va en blanco, aunque en algunas editoriales aprovechan para poner anuncios de obras del autor.
Páginas falsas. Son las páginas 1 y 2, que suelen ir en blanco, hoja de respeto o cortesía.
Falsa portada, anteportada o portadilla. Es la página 3 y por lo general lleva sólo el título del libro. Si la obra pertenece a una colección o una serie, se registra aquí el nombre de la misma y el de la persona que la dirige.
Contraportada o frente-portadilla. Es la página 4. Suele aparecer en blanco, aunque algunas veces figura en ella el nombre del traductor o del ilustrador.
Portada. Es la página 5. Deben asentarse los datos siguientes: nombre del autor, título completo de la obra y subtítulo, nombre y logotipo de la editorial, lugar o lugares donde está la editorial, si en la página legal (p. 6) no se indica el año de publicación, éste puede incluirse en portada.
Página legal. Es la página 6. En ella se imprimen los datos que por ley debe llevar un libro: a) propietario de derechos de autor, b) fecha de publicación, c) nombre y domicilio de la editorial d) números de ISBN correspondientes a la obra completa, e) la leyenda “Impreso y hecho en México”.
Dedicatoria o epígrafe. Es la página 7. Si la dedicatoria o los epígrafes son breves, la página 8 aparecerá en blanco a fin de que el texto propiamente dicho se inicie en página impar. Lo usual es que el primer capítulo comience en la página 7.
Índice general, contenido o tabla de materias. Es la lista de las partes, capítulos y demás subdivisiones del libro. En México se acostumbra al final.
Texto. Es el cuerpo escrito del libro, pueden formar parte de él ilustraciones de todo tipo. Debe empezar en página impar. Hay obras cuya complejidad obliga a dividirlas en partes, secciones o libros. Cada una va separada por una falsa en página impar.
Apéndices o anexos.
Cuadros material gráfico, cuando total o parcialmente se agrupan al final de la obra.
Notas.
Bibliografía.
Vocabulario o glosario.
Índices analíticos
Índices de láminas e ilustraciones.
Índice general
Colofón. Como la página 6, su inclusión obedece a disposiciones legales. Además puede llevar los datos del taller donde se hizo la composición, el papel utilizado, la familia, los cuerpos empleados, los datos del encuadernador, los créditos técnicos.
Tercera de forros o reiteración de contraportada. Normalmente se deja en blanco, pero algunas editoriales utilizan publicidad, los títulos publicados, etc.
Cuarta de forros o contraportada. Breve descripción del libro. El currículum del autor, las críticas… lo que pueda formar un juicio en el lector.
10.¿Cuál es el papel de la publicidad en las revistas?
Son una fuente a través de la cual las empresas editoriales adquieren fondos para sufragar los gastos de elaboración de las revistas.
11. Escoge tu revista preferida y describe las partes que la componen.
Día siete:
Cubierta o primera de forros: Es la portada, tiene el nombre de la revista, una imagen relacionada con el artículo principal e información sobre otros contenidos.
Segunda de forros: Hay un anuncio de un programa social federal.
Página legal e índice general: Están en las páginas 1 y 2, posee los datos sobre la publicación: editor, subdirector, nombre y domicilio de la editorial, teléfonos, fax y correo electrónico. Además presenta un listado de los textos que componen la revista.
Texto: En él destacan los siguientes contenidos
Lobby: toma y daka, notas breves, perfiles
Secciones: Entrevistas, reportajes
Pasiones: Hasta atrás
Maitena: Caricatura
Tercera de forros: Posee un anuncio de una universidad privada.
Cuarta de forros o contraportada: En ella hay otro anuncio publicitario sobre una universidad privada.
12. ¿Cuáles son los canales más comunes para la venta de libros y revistas en México?
En cuanto a libros, éstos son vendidos principalmente por vendedores al menudeo que son las tiendas como Gandhi, Sótano, Fondo de Cultura Económica, etc. Aunque también hay ventas por suscripciones o ventas a instituciones.

Las revistas también se venden en tiendas como las antes mencionadas o en puestos de periódicos. Así mismo, existen las suscripciones, en menor medida.

Promoción del libro

Datus Smith define a la promoción como el conjunto de métodos a los que recurre una editorial para dar a conocer un libro y hacer que la gente quiera comprarlo. Es una labor que requiere de imaginación y agilidad, pues el libro debe venderse y para ello no se puede esperar mucho tiempo.
Aunque la editorial debe realizar una campaña de promoción lo suficientemente atractiva para que cada libro que presenta sea vendido, cada una de ellas será diferente porque cada uno tiene sus propias necesidades promocionales, además están restringidas por el presupuesto que la empresa tenga para cada uno de ellos.
Smith señala que, aunque existen diferentes tipos de promoción, son seis los elementos promocionales más utilizados, ellos son:
1) El forro del libro. Tiene la función de ser un gancho visual para el cliente, para ello debe contener el nombre del autor y opiniones de críticos.
2) Ejemplares de obsequio para reseñas en periódicos y revistas. Se trata de los libros enviados a periódicos, revistas, columnistas y a comentaristas de radio y televisión, ésta es la forma más eficiente y económica de promoción, siempre y cuando todas las personas a las que se les envió un ejemplar hayan publicado una reseña.
3) Presentaciones. Es una forma de promoción similar a los ejemplares para reseña porque se envían ejemplares acompañados de de una nota del autor del editor solicitando una opinión sobre la obra a personas reconocidas por el público.
4) Anuncios ante libreros. Pueden ser desde materiales de publicidad hasta avisos de la próxima aparición del libro, incluyendo la fecha, precio y descuento.
5) Visitas de vendedores a librerías, escuelas y demás. Aunque éste es considerado un elemento promocional, se considera más bien una labor de venta. En estas visitas, los representantes de ventas deben llevar los materiales impresos para la promoción y dejarlos al cliente.
6) Algún tipo de publicidad impresa. Para cubrir con este requisito se contratan espacios en periódicos y revistas para anunciar la publicación de un libro, para ello las editoriales cuentan con un departamento de publicidad. Dentro de la publicidad impresa también se emplean los cupones y los avisos por correo.
Para que estos elementos promocionales den resultado, se debe saber a quién deben dirigirse, por lo que se elaboran listas de posibles compradores. Éstas se elaboran con base en los siguientes puntos: 1) clientes anteriores; 2) maestros y profesionales relacionados con el tema del libro; 3) bibliotecarios, funcionarios y directores de escuelas; 4) asociaciones, agrupaciones o sociedades; 5) listas de suscriptores de revistas o periódicos, y 6) listas de nombres recopilados por el autor.
Otras formas de promocionar un libro son a través de los premios que les otorgan algunas asociaciones o las mismas editoriales, la publicación de fragmentos en revistas, las entrevistas de radio o televisión y las conferencias o charlas en las que participe el autor.

Datus C. Smith: “9. Promoción: hacer que la gente desee comprar el libro”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991

¡¡Lévelo, llévelo!!

En este capítulo Datus Smith menciona que es en el departamento de ventas donde recae la responsabilidad de buscar la forma de que la editorial pueda proporcionar un servicio al público, a través de la venta de libros, y obtener ganancias.
Señala también que, aunque hay muchas formas de vender un libro, lo más común es hacerlo tomando en cuenta las cuatro categorías de clientes que existen: 1) clientes individuales; 2) instituciones; 3) vendedores al menudeo, y 4) mayoristas.
Los clientes individuales son los compradores directos del libro y se puede llegar a ellos a través de la promoción y ventas por correo, las librerías de la editorial, sistemas de distribución masiva, clubes de libros y sistema de suscripción.
Las instituciones a las que se les venden libros son escuelas, bibliotecas, campañas de alfabetización y agencias de desarrollo rural y los tipos de libros que se les venden a estos clientes pueden ser libros de texto, libros de consulta, libros para niños, libros de alfabetización y materiales de lectura.
Los vendedores al menudeo pueden ser las librerías, compañías de distribución masiva, clubes de libros, vendedores por correo, compañías que venden libros por suscripción y vendedores ambulantes. Son los encargados de ofrecer a los interesados los libros de diferentes maneras y ofrecen una gran cantidad de títulos.
Los mayoristas son los intermediarios entre las editoriales y vendedores al menudeo. Por lo general, estos vendedores no ofrecen los libros directamente al público.
Una vez que se ha establecido quienes son los clientes que compran los libros, es momento de señalar los pasos fundamentales para vender libros: 1) la promoción, que tiene como finalidad hacer que los clientes conozcan qué títulos están en venta y que decidan comprarlos; 2) conseguir pedidos, que se resume en convencer a la gente para que haga sus pedidos, y 3) entregar los libros, en este paso se incluye el almacenaje y todos los problemas que puede esto implicar, el envío de los pedidos y la emisión de las facturas correspondientes.
Para evitar que haya problemas con el envío de los pedidos relacionados con los datos de identificación de un libro, existe el International Standard Book Number (ISBN). El cual es un número de 10 dígitos que representan datos sobre la procedencia de la obra, el primero se refiere al idioma y los demás a la editorial y al título.
Y para terminar este apartado, Smith enumera los factores que influyen en las ventas de un libro:
1) Su precio al público, que puede ser determinado con base en la necesidad que tienen de él los clientes potenciales.
2) El descuento, medida que convence a los libreros de ayudar a la editorial a vender los libros, pues adquiere de la editorial la obra a un precio más bajo.
3) El crédito es un plazo que la editorial concede a los clientes para cubrir el costo total de los libros que han adquirido.
4) Devolución. Permite a la editorial establecer la cantidad de devoluciones permitidas respecto del porcentaje de las compras que hizo el cliente en un periodo de tiempo, puesto que, como es de esperarse, no siempre se logra vender todos los títulos.
5) Promoción. Las campañas publicitarias tienen como objetivo incrementar el volumen de los pedidos que hacen los libreros y de los ejemplares que compra el público.
6) El servicio se refiere a detalles que dan confianza al vendedor respecto del trato que recibe de la editorial, entre éstos destacan la precisión y rapidez para surtir los pedidos, la forma de empaquetar los libros, la puntualidad y la cortesía, la información sobre nuevos títulos o nuevas ediciones.
7) La calendarización se refiere al tiempo en el que sale a la venta un libro, y el tiempo que circularán los ejemplares de promoción. En la calendarización se deben involucrar, además del departamento de ventas, el departamento editorial, el de diseño y manufactura y el de contabilidad.


Datus C. Smith: “8. La venta de libros”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.

Manufactura del libro: impresión y encuadernación

La impresión y encuadernación forman parte del proceso conocido como manufactura, el cual se compone de tres etapas: 1) composición o arreglo de las palabras que serán reproducidas al momento de imprimir; 2) la impresión o aplicación de tinta sobre el papel por medio de una prensa plana o una offset, y 3) encuadernación, que es el doblado, ordenamiento y cómo se sujetarán las hojas.
Ahora, veamos cada uno de estos procedimientos:
Composición.
Composición manual. Es el método más económico, aunque el más lento, porque sólo se tiene que capacitar a un tipógrafo manual y no a un operador de una máquina. Es la técnica más usada en países en vías de desarrollo.
Monotipo. En él se emplea una pieza de metal para imprimir cada letra, lo que lo hace muy parecido a la composición manual. El monotipo está compuesto de dos partes: el teclado, donde se hacen las perforaciones en la cinta de papel, y el fundidor que moldea y funde las letras de acuerdo con la posición de las perforaciones hechas en la cinta.


Linotipo e intertipo. A través de estas máquinas se producen líneas completas de letras en lugar de una por una como se hace con los tipos individuales.


Fotocomposición. Se trata de un procedimiento donde, a través de un sistema electrónico, las máquinas reproducen la imagen de los caracteres que se han plasmado en una película o papel fotográfico con el orden deseado.
Desktop publishing. Combina una microcomputadora, programas de computación para dar orden a las palabras y formatear las páginas, y una impresora láser para componer las páginas en papel y que de ahí puedan ser tomadas por la cámara y transportadas a placas para impresión offset.
Ilustraciones en blanco y negro. Hay dos formas básicas de ilustraciones: los dibujos de línea, los que son completamente blancos o negros en cualquier punto de la ilustración, y las imágenes de tono continuo que pueden presentar diferentes tonos de gris, en el caso del negro, o cyan, magenta, amarillo y negro, para la impresión a color.
Impresión.
Estos son los tipos de impresión:
Impresión directa con tipos mecánicos (letterpress). En este tipo de impresión, se coloca la tinta sobre la superficie elevada de los tipos y se presiona el papel contra ellos.
Impresión litográfica o “planográfica”. No utiliza placas con superficies alzadas o elevadas, sino que se hace con placas planas. La más usada en la actualidad es la impresión offset.
Impresión sin presión. Emplea imágenes electrostáticas, el método más novedoso es el Xerox. Este procedimiento se utiliza para la impresión de pequeñas cantidades de ejemplares.
Serigrafía. Es una forma de impresión sencilla, pero no se utiliza para imprimir libros completos, sino más bien carteles o páginas a color. Aunque tradicionalmente en este proceso se utilizaba una pantalla de seda, ahora se hace con nylon, algodón, maya metálica, etc.
Encuadernación.
Luego de que las hojas salen de impresión, el siguiente paso consiste en doblar los pliegos que salen de las prensas y compaginar las hojas para que queden en el orden indicado, se fijan, se refilan las orillas y se les coloca una cubierta protectora, esto es la encuadernación.
Los tipos de encuadernación son los siguientes:
Encuadernación americana. Las hojas se cortan por los cuatro lados, se prensan y se les aplica pegamento.
Encuadernación rústica. Se cortan sólo por tres lados las hojas y en el lomo se hacen perforaciones dentro de las cuales el pegamento es prensado para unir las páginas.
Además de la encuadernación, se debe considerar cómo será la impresión de forros, qué materiales se emplearán, cómo será el diseño; todo esto con la finalidad de hacer el libro más atractivo.
Para terminar con este procedimiento de manufactura, el editor debe considerar también las cualidades del papel, además del tamaño de la hoja, para escoger el más adecuado para su libro: 1) los materiales con que fue fabricado; 2) el peso; 3) su opacidad; 4) su grosor; 5) si la superficie es adecuada para el tipo de impresión; 6) el color y su tendencia a cambiar con el tiempo; 7) el sentido del grano; 8) su calidad para ser doblado, y 9) su resistencia a rasgaduras.


Datus C. Smith: “7. Producción del libro: impresión y encuadernación”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991

Las partes del libro:

Tomando en cuenta un libro de encuadernación rústica, es decir, con forro de cartulina común; estas son las partes del libro que propone Roberto Zabala:
Cubierta o primera de forros. Debe llevar el nombre de los autores, título y subtítulo, número, nombre de la editorial.
Segunda de forros o retiración de portada. Por lo general va en blanco, aunque en algunas editoriales aprovechan para poner anuncios de obras del autor.
Páginas falsas. Son las páginas 1 y 2, que suelen ir en blanco, hoja de respeto o cortesía.
Falsa portada, anteportada o portadilla. Es la página 3 y por lo general lleva sólo el título del libro. Si la obra pertenece a una colección o una serie, se registra aquí el nombre de la misma y el de la persona que la dirige.
Contraportada o frente-portadilla. Es la página 4. Suele aparecer en blanco, aunque algunas veces figura en ella el nombre del traductor o del ilustrador.
Portada. Es la página 5. Deben asentarse los datos siguientes: nombre del autor, título completo de la obra y subtítulo, nombre y logotipo de la editorial, lugar o lugares donde está la editorial, si en la página legal (p. 6) no se indica el año de publicación, éste puede incluirse en portada.
Página legal. Es la página 6. En ella se imprimen los datos que por ley debe llevar un libro: a) propietario de derechos de autor, b) fecha de publicación, c) nombre y domicilio de la editorial d) números de ISBN correspondientes a la obra completa, e) la leyenda “Impreso y hecho en México”.
Dedicatoria o epígrafe. Es la página 7. Si la dedicatoria o los epígrafes son breves, la página 8 aparecerá en blanco a fin de que el texto propiamente dicho se inicie en página impar. Lo usual es que el primer capítulo comience en la página 7. Aclara que en México las primeras seis páginas se conocen como preeliminares, pero en España como principios.
Índice general, contenido o tabla de materias. Es la lista de las partes, capítulos y demás subdivisiones del libro. En México se acostumbra al final.
Texto. Es el cuerpo escrito del libro, pueden formar parte de él ilustraciones de todo tipo. Debe empezar en página impar. Hay obras cuya complejidad obliga a dividirlas en partes, secciones o libros. Cada una va separada por una falsa en página impar.
Apéndices o anexos.
Cuadros, material gráfico, cuando total o parcialmente se agrupan al final de la obra.
Notas.
Bibliografía.
Vocabulario o glosario.
Índices analíticos
Índices de láminas e ilustraciones.
Índice general
Colofón.
Como la página 6, su inclusión obedece a disposiciones legales. Además puede llevar los datos del taller donde se hizo la composición, el papel utilizado, la familia, los cuerpos empleados, los datos del encuadernador, los créditos técnicos.
Tercera de forros o reiteración de contraportada. Normalmente se deja en blanco, pero algunas editoriales utilizan publicidad, los títulos publicados, etc.
Cuarta de forros o contraportada. Breve descripción del libro. El currículum del autor, las críticas… lo que pueda formar un juicio en el lector.

Sobre los márgenes, Roberto Zabala nos señala que existen cuatro: 1) Superior o de cabeza; 2) inferior, de pie o falda; 3) exterior o de corte, y 4) interior, de lomo o medianil.

Y menciona los tipos de párrafo empleados en la composición:




Finalmente, menciona otros elementos como los filetes o rayas que son elementos tipográficos y ornamentales que consisten en piezas de metal de igual altura que los tipos y terminadas en una o más rayas de grosores.

Roberto Zavala Ruíz: “El libro por dentro y por fuera”, en: El libro y sus orillas, UNAM, México, 2003, p. 21-33, 51-62.

El diseño del libro

El diseñador del libro debe determinar las características del libro, las cuales son: las medidas de la página, la medida de los márgenes, el espacio entre líneas, la colocación de los títulos de capítulos y números de página, el plan de ilustraciones y tablas, el tipo de papel en el que se ha de imprimir, la clase de encuadernación, el papel o tela que se utilizará en la cubierta y todo aquello que tenga que ver con la apariencia del libro.
Esta labor del diseñador se resume en que debe equilibrar los siguientes factores: el diseño apropiado para el tema del libro, el atractivo artístico, la claridad e inteligencia para el lector, la economía tanto para la editorial como para el consumidor y la viabilidad de la impresión.
Para hacer el cálculo del tamaño del libro se debe conocer la cantidad de letras que tiene el manuscrito y así se podrá determinar en los diferentes diseños, el tamaño de los tipos que deben utilizarse, si las páginas serán grandes o pequeñas, el tamaño de los márgenes y el espacio entre renglones.
¿Cómo se hace este cálculo? Se selecciona una cuartilla, se cuenta el número de caracteres (incluyendo el espacio entre palabras) que tiene y se multiplica por el número de cuartillas totales del manuscrito.
Es importante señalar que en el diseño básico del libro son cuatro los aspectos relacionados con la letra: figura, tamaño, longitud de línea e interlínea. Todos estos deben conjuntarse para lograr que el resultado final sea legible y tenga una presentación agradable dentro del diseño de la página.
Además de estos aspectos tipográficos, el diseñador deberá tomar en cuenta si el texto cuenta con mapas, cartas o tablas. Es decir, debe solucionar los problemas adicionales que implique el trabajo artístico de la obra.
En cuanto al diseño de portadas y forros, éste debe tener en cuenta que estas partes de libro deben atraer a la vista del lector, pero que su realización sea económicamente viable para la editorial.
La elección de los materiales se hace tomando en cuenta los procesos de impresión en los que interviene el papel y el tipo de impresión que se hará. En el proceso de impresión se decide el procedimiento que se empleará y el material en el que se hará la encuadernación.
Finalmente, el diseñador debe: aprender todo lo que le sea posible en cuanto a los procesos de impresión, así como los nuevos avances y estudiar los buenos ejemplos de arte gráfico que se hayan publicado.


Datus C. Smith: “6. Diseño del libro”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991

¿Bueno o malo?

La creciente preferencia por alcanzar los altos estándares de calidad que caracteriza al mercado actual ha alcanzado también a la industria editorial, lo que se manifiesta en las frecuentes demandas que sobre el uso correcto del lenguaje hace el público a los que laboran en el mundo editorial.
Aunque esta exigencia puede caer en exageraciones, no se le debe minimizar, pues el trabajo de las industrias editoriales tiene repercusiones en la gente, porque su labor tiene una dimensión divulgadora y hasta educadora.
Es por eso que el concepto de la corrección idiomática se vuelve importante para quienes desarrollan un proyecto editorial. Esto ha llevado a los usuarios a pugnar por la defensa de lo que se considera el “buen decir”, lo que a algunos ha llevado a caer en extremismos.
Entre los supuestos errores más comunes en los que caemos los hablantes destacan los siguientes, que menciona Silvia Peña Alfaro: el uso del copretérito en vez del presente, el uso de arcaísmos o palabras empleadas en el pasado. Estos y muchos otros casos, aunque pudiera parecer que, en efecto son erróneos (como cambiar la expresión vaso de agua por vaso con agua) no demuestran más que el desconocimiento de muchas personas de cuestiones fundamentales del idioma.
En ese sentido, la autora señala que el rechazo hacia algunas palabras o frases que no cumplen con las normas de gramática es infundado puesto que si una palabra se entiende, entonces es buena.
Otro ejemplo de ultracorrección es el rechazo al uso los anglicismos, asunto en el que también intervienen cuestiones nacionalistas, bajo el argumento de que son una traición a la soberanía nacional. Lo que es cierto es que, aunque algunos hacen uso de ellos en un afán por imitar costumbres extranjeras, cada día son más indispensables porque la comunicación requiere de ellos como tecnicismos.
Peña Alfaro sugiere que la única forma de evitar no caer en el mal uso de la lengua o en el extremo de la ultracorrección es no permitir que instituciones o diccionarios establezcan formas de cómo es que se debe usar, sino que sean sólo registros de las prácticas que lleva a cabo la gente en distintos lugares y épocas.
Y para finalizar, menciona que sólo el capital intelectual puede ser una herramienta que ayude a cada persona a saber qué es lo correcto y qué no lo es. En cuanto a la industria editorial comenta que la invitación es la misma para quienes se desenvuelven en ella y a esto le suma el gusto por la literatura como fuente, no sólo de placer estético, sino de crecimiento intelectual.

Silvia Peña-Alfaro, “De la corrección a la ultracorrección”, en: Libros de México, núm. 51, p.21-25.

Corregido y presentable




Son dos las responsabilidades del editor en el proceso de la creación de un libro: buscar manuscritos para publicarlos y la corrección que permitirá prepararlos para su impresión. La corrección es, entonces, preparar el manuscrito para enviarlo con el tipógrafo. Una vez ahí, el corrector se encargará de ayudar al autor a preparar sus ideas para presentarlas de forma más nítida, ordenan y eficaz.
La corrección del manuscrito consiste en revisarlo para presentarlo limpio y con las instrucciones para que el tipógrafo haga su trabajo. Para ello, debe indicar el tamaño y tipo de letras, la longitud de la línea, el interlineado y otros detalles.
En esta etapa del diseño editorial el corrector del manuscrito debe tener en cuenta siete aspectos importantes para que al trabajo que se enviará al tipógrafo se le haga el menor número de correcciones posteriores. Éstos son: 1) la legibilidad para que cada letra sea entendida rápidamente; 2) La unificación-uniformidad en lo que respecta a la ortografía, la puntuación, la trasliteración de signos de un idioma a otro, la puntuación, las abreviaturas, del material auxiliar; 3) El uso de la gramática, a fin de señalar lo que es correcto e incorrecto en el idioma; 4) la claridad y el estilo del texto; 5) la veracidad de la información, porque lo que el autor emplea debe ser corroborado por el corrector basándose en sus amplios conocimientos; 6) la propiedad y legalidad para que el contenido del manuscrito no viole alguna ley o vaya en contra de la política editorial de la empresa, y 7) los detalles de producción que garantizan que el manuscrito esté cien por ciento completo.
Las herramientas de las que se apoya el corrector para desarrollar su tarea son materiales e intelectuales: lápices de colores, tijeras, pegamento, cinta adhesiva, un foliador, libros de ortografía… Así como inteligencia, imaginación, preparación general, curiosidad intelectual, conocer otros idiomas y pasión por la lectura.
Una vez que el manuscrito ha pasado a manos del tipógrafo, el corrector lo recibe de nuevo con las pruebas hechas y las envía al autor para que lo revise. Durante esta etapa el corrector debe estar atento pues el manuscrito circula entre él, el tipógrafo y el autor y en muchas ocasiones no son detectadas algunas anotaciones y, por lo tanto, continúan algunos errores en el texto.
Por lo general, en este proceso sólo hay dos lecturas: las pruebas galeradas, que se hacen al texto antes de que se formen las páginas, y las pruebas compaginadas en las que las correcciones se hacen en las páginas ya foliadas.
Así mismo, en algunos casos, cuando es necesario agregar nuevas ideas o hacer cambios al manuscrito durante el proceso de edición; éstos son hechos por el tipógrafo, pero el autor debe pagar el costo de esas modificaciones que son conocidas como alteraciones del autor.
Como se puede notar en las líneas anteriores, el trabajo del editor es muy importante, tanto que puede ser amado u odiado, y que requiere de mucha inteligencia, conocimiento y diplomacia. Es tan importante que él es la última persona por la que pasa el manuscrito antes de entrar a otra etapa del proceso donde se determina la apariencia física que tendrá el futuro libro.

Datus C. Smith: “5. Corrección del manuscrito”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.

De la idea al libro

¿Cómo es que las ideas de un escritor terminan materializadas en un libro? Aunque responder la pregunta anterior afirmando que se sigue un proceso de diseño editorial pudiera parecer una perogrullada, no es así si tomamos en cuenta que cada una de las etapas que sigue este proceso determinará en gran medida cómo será el producto final.
El diseño editorial se puede definir, grosso modo, como la materialización de las ideas en libros. Durante este periodo, el editor juega un papel importante, ya que debe asumir el doble papel de promotor cultural y hombre de negocios.
Sin embargo, esta labor no la realiza él solo; la responsabilidad de convertir una idea en un libro no sólo recae en el editor, pues se requiere de la opinión y participación de todas las áreas para tomar una decisión acertada en el proceso editorial.
El proceso editorial inicia con la evaluación de los manuscritos para decidir si serán publicados. Aunque a la editorial pueden llegar muchos manuscritos, no todos ellos lo serán. Todos éstos son revisados por el departamento editorial, pero se deben optimizar el tiempo y esfuerzo para dedicar el tiempo necesario a los que sí serán publicados.
Luego de definir qué manuscritos seguirán en el proceso editorial y rechazar los que no interesan a la editorial, se realiza una primera lectura a cargo de un miembro del equipo editorial para determinar si otros empleados deben continuar analizándolo. Luego de esta primera lectura, el manuscrito para a manos de un consultor el cual debe ser especialista en el tema del que trate o hacer importantes aportaciones en cuanto al estilo literario.
A pesar de estas lecturas y revisiones del manuscrito, el editor no puede aún decidir si se convertirá en libro, antes de tomar dicha decisión debe observar los siguientes puntos:
1) Tener un conocimiento personal de los libros, la cultura… de lo que pasa en el mundo.
2) Presencia de editores especializados en la empresa.
3) Consultores que lean los manuscritos y del al editor un dictamen sobre los manuscritos.
4) Departamentos de producción y ventas.
5) Departamento de finanzas.
6) Un estudio de mercadotecnia para hacer proyecciones acerca del mercado.
Pero, ¿cómo es que los manuscritos llegan a la editorial? Por lo general, el autor decide a qué editorial ofrecerá su manuscrito por sugerencia de otras personas relacionadas con la industria, pero siempre obedeciendo un criterio: el prestigio del editor.
Otras personas que pueden hacer llegar manuscritos al editor son los buscadores de textos, quienes están atentos a los libros en proceso de redacción o los títulos sobre un tema específico que la empresa necesite.
Además existen los agentes literarios los cuales trabajan para el autor y proponen el material a las distintas editoriales, negocian con ellas los términos del contrato para su cliente.
Como una forma de estimular la creación en los autores, existen premios literarios. Son de dos tipos: los nacionales e internacionales que se otorgan después de la publicación para llamar la atención del público sobre la obra, y los premios editoriales que se otorgan antes de la publicación.
Aunado a los manuscritos que llegan a la editorial están los manuscritos que el editor encarga a un escritor que por su experiencia, por el tema que aborda o por su talento puede desarrollar. También existen los proyectos que la editorial debe desarrollar para consolidarse, tales son las series, los libros de texto y lecturas suplementarias y los libros de consulta.

Datus C. Smith: “4. Desarrollo editorial: de la idea al libro”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991

PRESENTA NORMA LAZO EL DILEMA DE HOUDINI


La escritora Norma Lazo presentó la novela, El dilema de Houdini, la cual fue calificada por el escritor y crítico Rafael Pérez Gay como una obra que “confirma a la autora como una de las narradoras más intensas y consistentes de las letras mexicanas actuales”.
En El dilema de Houidini la autora propone que los seres humanos, tras ser expulsados violentamente del vientre de nuestra madre, nunca más volvemos a sentirnos completamente a gusto en nuestro propio cuerpo, al que califica como un lugar improvisado.
La obra fue presentada en el marco de la XXX Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM) por la editorial Random House Mandadori.
En El dilema de Houdini Silvia, la protagonista, busca huir de si misma y del mundo luego de la muerte de Lázaro, el amor de su vida, pero finalmente se decide por hacer algo por ella misma y busca ayuda con un psiquiatra.
Es a través de la figura del famoso mago que la autora presenta una serie de reflexiones sobre nuestro escapista interno y de la ironía más abrupta de nuestra existencia: vivir para morir huyendo.
“Se trata de un texto que desde sus primeras páginas envuelve al lector con sus personajes, quienes deambulan en la historia, la de una mujer que pierde a su pareja”, comentó Parra.
Al tiempo que definió a la novela como un “relato existencial, psicológico, en ocasiones erótico, poético desde su concepción hasta su trazo final, lleno de escenas inolvidables”.
En su participación, el profesor emérito de la Universidad Iberoamericana Germán Plascencia Castellanos señaló que lo inquietante de la novela es que plantea la cuestión de si podemos escapar de nuestra propia existencia, lo cual se manifiesta principalmente en las ataduras que se establecen en las relaciones con los demás.
Un difunto, una viuda, una mujer gorda que fue muy atractiva, un tipo jugador y adicto a las apuestas y el azar son los personajes que dan forma a esta novela de Norma Lazo, envueltos en situaciones de golpizas, adicciones y enamoramientos.
Entre la obra de Norma Lazo también destacan Los creyentes, El dolor es un triángulo equilátero y el libro de cuentos Noches de la ciudad perdida.

¿Cuánto cuesta un libro?


El dinero está siempre presente cuando se hace un libro y se ofrece al público. El editor es quien dirige la ruta que ha de seguir el capital en este proceso: paga al autor, al traductor, al ilustrador, al editor, al fabricante de papel y a los publicistas, entre otros; además recibe pago de los libreros, de quienes compran el libro y de los que compran los derechos de éste. El objetivo principal de todos estos movimientos es reducir costos e incrementar los ingresos.
Hay un principio fundamental que rige el proceso de edición de un libro: los costos por unidad de libro se reducen drásticamente en la medida en que aumenta la cantidad de ejemplares impresos. Esta regla determina no sólo cuáles serán los gastos de producción, sino otro tipo de costos que surgirán a lo largo de este proceso.
Por lo general el único costo que conocemos relacionado con un libro es el que asigna una tienda para venderlo al público, pero éste es sólo una parte, quizá la última del proceso, entonces, ¿cuáles son todos los costos que están involucrados en la edición de un libro?
Los costos editoriales se clasifican en dos grupos: los de producción, que corresponden a la primera etapa, y los que determinan el número que ejemplares que se deberán imprimir.
Los costos de producción se dividen a su vez en tres categorías: 1) Los de preparación editorial, donde se incluyen los pagos al autor, dibujantes, correctores de estilo y diseñador; 2) Los de manufactura, como el pago a la imprenta, por el papel, tinta, tela, hilo y pegamento; 3) Los de comercialización y distribución son los que tienen que ver con el pago de los empleados que recogen los pedidos, empaquetan, cargan, etc.
En cuanto a los del segundo grupo, éstos también se subdividen. Se trata de los costos automáticamente variables y los no variables.
Los primeros se refieren a los costos que se incrementan de manera directamente proporcional al aumento del tiraje e incluyen el pago de los derechos de autor, los pagos a la imprenta, por los materiales que han de ser utilizados y por almacenamiento y empaquetado.
Los segundos, por su parte, no se ven afectados por el número de ejemplares que se editen. Éstos tienen que ver con la preparación editorial y de composición de editoriales. Otros gastos que se incluyen dentro de este rubro son los costos de promoción y los gastos generales fijos. Como son el pago a los empleados administrativos.
Esos son los gastos que debe sufragar una empresa editorial a través del editor. Ahora, ¿cuáles son los ingresos que se perciben?
Los ingresos se calculan con base en cuatro factores que son: el precio al público —que en nuestro país corresponde a cinco veces el costo por producirlo—, la cantidad de ejemplares vendidos, los descuentos a librerías y otros clientes y los costos eventuales de comercialización, como comisiones a representantes de ventas, deudas incobrables y gastos de envío.
Otras de las formas a través de las cuales una empresa editorial obtiene ganancias por la publicación de un libro es gracias al cobro que implica el poseer los derechos subsidiarios. Dentro de éstos se incluyen el cobro a otros editores por publicar el manuscrito, la concesión de derechos de traducción, el permiso para incluir en otras obras fragmentos de la obra y la autorización para comercializar productos relacionados con el libro.
Así que la próxima vez que veamos el costo de un libro en alguna tienda, recordemos que el dinero no sólo tiene que ver con ese aspecto, sino que esa cantidad representa sólo una parte del proceso de producción editorial.
Datus C. Smith: “3. Aspectos financieros”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.

Socios en el mundo de los libros

Las industrias editoriales son una palanca de desarrollo de cualquier país, pero pocas personas saben cuál es la importancia de publicar un libro, no sólo para el desarrollo económico, social y educativo, sino para la consolidación nacional.
La publicación de libros encuentra su mejor aliado en la educación, ya que ésta es una inversión básica para el desarrollo económico, por lo que siempre deben ir las dos de la mano para formar ciudadanos más informados y cultivados.
Pero no basta con saber que la industria editorial debe ser impulsada para lograr el progreso de un país, sino que se deben contar con una serie de conocimientos básicos para aplicarlos a la vida real. Se debe tener en cuenta el costo del papel, la maquinaria y otros materiales, así como los permisos correspondientes. De todo esto, deben tener conocimiento las industrias editoriales (y de algunas otras cosas más).
Como si se tratara de una receta, se necesita de cuatro elementos para formar una industria editorial:
1) La persona que escribe la obra, a quien se le llama autor y lo que escribe, manuscrito;
2) La persona encargada de hacer del manuscrito un libro, el impresor;
3) El encargado de vender los libros;
4) El último, y quizá el personaje principal, es el editor. Debe convertirse en una especie de estratega y director de una orquesta para lograr que los esfuerzos de todos los involucrados se vean coronados con la venta y preferencia del público.
El autor es quien plasma su talento o las ideas que quiere transmitir en el libro. No sólo se trata de una persona, pueden ser varias de ellas o una institución. Él es el dueño del manuscrito, pero puede alquilar o asignar los derechos sobre él a una editorial y a cambio debe recibir una remuneración.
Al impresor llega el texto del autor para que sea diseñado el formato con el cual se editará y sacará a la venta. Una vez que ha hecho esto, lo regresa al editor. A cambio de esta labor, recibe un pago correspondiente, el cual no está determinado por los ejemplares que se vendan, sino por un arreglo entre él y el editor.
Algunos asuntos de los que debe estar atento el impresor son: la calidad de la impresión, el suministro del papel, la revisión de pruebas y la calendarización de operaciones. Una falla en las labores del impresor, puede influir en la fecha de publicación del libro.
Cuando el impresor cumple su función, regresa la obra al editor, de éste pasa a manos del vendedor o librero. El costo de los ejemplares, en este momento es menor del que pagarán los lectores.
El vendedor puede ser, desde una persona que exhibe y vende los libros en la calle, hasta las grandes cadenas que cuentan con amplias instalaciones perfectamente diseñadas. Debe ofrecer a los lectores una amplia gama de títulos, de acuerdo a los gustos variados del público; y saber esperar a que cada uno de ellos se venda o buscar la mejor forma de lograrlo.
El editor es el coordinador general de la empresa editorial. Sus funciones son las siguientes: recibir el manuscrito de manos del autor, aportar el capital necesario, contratar los servicios de otros especialistas que se necesiten para la edición del libro; mandar el trabajo a la imprenta, distribuir el trabajo a los vendedores. Todas estas funciones se resumen en las siguientes palabras: edición, producción y ventas y mercadeo.
Sin embargo, hay otro protagonista del proceso de publicación de un libro. Todos hemos desempeñado este papel en algún momento… es el lector.
Datus C. Smith: “1. Estrategias y objetivos generales” y “2. Socios en el mundo de los libros”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.

Del papel a la pantalla


El habla fue desarrollada desde hace muchos miles de años (se calcula que entre unos 150 y 75 mil). Este acontecimiento es importante no sólo porque marca una de las principales etapas en el proceso de hominización, sino porque con este logro, los seres humanos adquirimos una de los principales instrumentos de construcción de las comunidades. Es decir, gracias al habla no vivimos más como los primates y somos capaces de organizarnos en estructuras más complejas.
Este paso de primate a hombre permitió que, en el transcurso de muchos años, los seres humanos fueran mejorando sus condiciones de vida y desarrollaran otro eslabón importante en el proceso de evolución, la técnica.
Gracias a la técnica, el habla también fue evolucionando hacia otras expresiones como la escritura y ésta, a su vez, vio su capítulo más glorioso con la invención de la imprenta. De ahí en adelante, esta historia, que inició con un grupo de hombres en una cueva estableciendo nuevas formas de comunicarse y organizarse, tendría un sinnúmero de episodios que van desde las hojas volantes hasta los blogs, pasando por los libros, periódicos y revistas.
Este proceso que ha necesitado de miles de años se traduce en el paso de lo analógico, imperado por el habla y la escritura, hacia el entorno digital cuyo principal protagonista es ahora el internet.
Atrás quedaron los días en los que el contacto con otras personas lejanas, por cuestiones de tiempo o distancia, era a través de la palabra escrita. Por supuesto que la interacción con esos sujetos era más complicada. Un ciudadano cualquiera que leía a los grandes periodistas decimonónicos difícilmente podía externarles su simpatía o su rechazo, pero establecía con ellos, sin duda alguna, una relación. Y qué decir de las personas que por cuestiones diversas tenían que alejarse de la casa paterna y la única forma de comunicarse con sus familiares y amigos era a través del servicio portal que tenía que sortear un sinnúmero de obstáculos para cumplir con su labor.
Hoy, los tiempos son otros. La interacción con un autor de nuestro interés (claro, si continúa con vida) o con alguna otra persona, por más lejos o más cerca que se encuentre de nosotros, se realiza a través del internet y en cuestión de segundos (o, por mucho, de horas) tendremos una respuesta.
Ahora, como dice Daniel Cassany, los sistemas de representación y transmisión de información por dígitos (entorno digital) se han generalizado y son tan habituales (o quizá más) que los analógicos. Pero este cambio ha implicado una serie de adecuaciones por parte de los usuarios.
El entorno digital está gobernado por el hipertexto, lo cual obliga al lector a saber exactamente qué es lo que busca. De lo contrario, se perderá en un mundo de información y su experiencia será poco fructífera.
Otra de las características del entorno digital es la inmediatez y la volatilidad, pues ahora la información debe estar lista para presentarse al auditorio en muy poco tiempo y en cuanto es consumida su lugar es ocupado por otra información nueva que es más interesante que su antecesora. Obviamente, las formas de ofrecer los contenidos también son diferentes y ahora estamos ante el surgimiento de nuevos géneros.
Sí, en efecto, el advenimiento del entorno digital en el uso de la escritura está cambiando las prácticas comunicativas en la práctica, en el discurso y en la forma de ponerlas en práctica.
¿Esta situación ha tenido algún impacto en la educación? Claro, sin duda. El paso de lo analógico a lo digital ha modificado los procesos de enseñanza-aprendizaje y ahora los alumnos de cualquier nivel educativo son invitados (y en algunos casos obligados) a introducirse al entorno digital. Para muestra, un botón: ahora, escribo estas líneas para ser publicadas en la red, en otro tiempo, estaría leyendo el texto impreso para plasmar su contenido en papel.
Daniel Cassany, “De lo analógico a lo digital, El futuro de la enseñanza de la composición”, en: Revista Latinoamericana de Lectura, año 21,junio de 2000, núm. 2, 11 p.

¿La muerte del Homo sapiens?




¿Será cierto que hemos dejado de ser Homo sapiens para convertirnos en Homo videns? Al menos eso es lo que sostiene Giovanni Sartori, y que al parecer también lo cree Carlos Monsiváis en su elogio innecesario de los libros. Nos encontramos ante una etapa en la que la palabra escrita ha sido ferozmente desplazada por el imperio, sin precedente alguno, de la imagen.

¿Por qué ha ocurrido esto? Sartori afirma que la causa es la pérdida de la capacidad simbólica del hombre que le permitía hacer uso del lenguaje-palabra. Esa era una de las pocas características que lo diferencian del resto de los animales: que lo que comunica es resultado de su razonamiento y no sólo de una necesidad.

Si el desarrollo tecnológico en el que vivimos actualmente y el ritmo de vida que estos cambios nos han impuesto es la causa de que estemos perdiendo nuestra capacidad simbólica, entonces nos estamos encaminando a un nuevo escenario en el cual regresamos a nuestras raíces ancestrales donde la visión, y no la palabra, es la única forma de supervivencia.

Todo parece indicar que efectivamente estamos recurriendo sólo a la vista como una forma de conocer e interactuar con lo que nos rodea; basta con detenerse un momento y pensar en cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana para darse cuenta de que todo lo que hacemos está gobernado por la importancia de la imagen. Hoy en día resulta inconcebible creer algo que no podemos ver.

Y la imagen encuentra el medio perfecto para consolidar su poderío en dos herramientas tecnológicas: la televisión y la computadora. Estas dos dictan ahora cómo es que debemos comunicarnos y, por el poder que su popularidad les confiere, inician su proceso de adoctrinamiento en las edades más tempranas de los humanos. Son el semillero de lo que Sartori llama “vídeo-niño”.

En medio de este paraíso de la imagen, cómo no habría de esperarse que la lectura sea asunto de unos cuantos y que para dar a conocer sus beneficios se tengan que hacer esfuerzos sobrehumanos, con pobres resultados.

Frente al desolador panorama que dibuja Sartori en las páginas de su popular Homo videns, el insistente consejo de Monsiváis de no pretender encontrar la salvación en programas gubernamentales, en la disminución de los precios de los libros o en la apertura de más bibliotecas y librerías lo que debe nacer de la voluntad propia, resulta muy atinado; la única forma de detener nuestro regreso al Homo videns es cultivar en nuestro interior un amor enfermizo por la lectura.
Giovanni Sartori: “La primacía de la imagen: 1. Homo sapiens; 2. Elprogreso tecnológico; 3. El video niño”, en: Homo videns. La sociedadteledirigida.

Por eso... ¡tenemos que leer!



Son dos las afirmaciones que hace Carlos Monsiváis en su elogio a los libros: que los niveles que alcanza la preferencia por la lectura en la actualidad son muy bajos y que se carece de un programa adecuado para fomentar este hábito entre la gente.
Cada uno de dichos puntos se debe a situaciones específicas tangibles que han hecho de la lectura algo ajeno al grueso de la población, razón por la cual, aunque puede ser infructuoso, es necesario realzar sus bondades a través de un elogio como el de Monsiváis.
¿Cuál es el principal enemigo que amenaza el gusto masivo por la lectura? ¿Acaso la globalización? Juzguen ustedes: ahora, los nuevos procesos de lectura están regidos por nuevas formas de acceso y consumo de los productos, qué decir de la proliferación de los bestsellers y la literatura de autoayuda, de los temas de moda impuestos por el internet, del dominio de la imagen por encima de la palabra escrita o de la captación de industrias editoriales por los llamados holdings, por nombrar sólo algunas.
En medio de este panorama tan desalentador en el que apenas subsiste la lectura, aunque se hagan un sinnúmero de esfuerzos por promoverla, éstos serán infructuosos porque se hacen esperando beneficios sociales, razón por la que ahora lectura y status social son dos cosas que no se conciben una sin la otra.
Otro tiro de gracia para la lectura es, como indica Monsiváis, la llamada “catástrofe educativa” que ha arrasado con todo a su paso, empezando por las malogradas campañas que pretenden fomentar dicho hábito. Esto ha sido causado por: la incapacidad de las instituciones de actualizar los métodos de enseñanza, el hecho de que se vea a la práctica de la lectura como un requisito para conseguir un título universitario, el fin de la creencia en las bondades de tener un título y la falta de planeación en las carreras universitarias.
La experiencia diaria demuestra, no sólo que no existen programas que puedan resarcir los efectos de esta catástrofe educativa, sino que en países como el nuestro la lectura ha sido menospreciada por considerársele como una actividad elitista, y por tanto no ha sido impulsada desde las propias instituciones educativas.
Así, las declaraciones de Jaime Labastida, exdirector de Siglo XXI, que presenta Monsiváis en su elogio, en las que se advierte que para solucionar este problema no son necesarias campañas de promoción de lectura, ni mejorar los precios de los libros, ni abrir más librerías y bibliotecas; son acertadas, pues el amor por la lectura no puede nacer de otra cosa más que de un interés personal.
Carlos Monsiváis: Elogio (innecesario) de los libros. Ponencia presentada en el 6º. Congreso Nacional de Lectura, 2004. Fundalectura, Colombia