¿La muerte del Homo sapiens?




¿Será cierto que hemos dejado de ser Homo sapiens para convertirnos en Homo videns? Al menos eso es lo que sostiene Giovanni Sartori, y que al parecer también lo cree Carlos Monsiváis en su elogio innecesario de los libros. Nos encontramos ante una etapa en la que la palabra escrita ha sido ferozmente desplazada por el imperio, sin precedente alguno, de la imagen.

¿Por qué ha ocurrido esto? Sartori afirma que la causa es la pérdida de la capacidad simbólica del hombre que le permitía hacer uso del lenguaje-palabra. Esa era una de las pocas características que lo diferencian del resto de los animales: que lo que comunica es resultado de su razonamiento y no sólo de una necesidad.

Si el desarrollo tecnológico en el que vivimos actualmente y el ritmo de vida que estos cambios nos han impuesto es la causa de que estemos perdiendo nuestra capacidad simbólica, entonces nos estamos encaminando a un nuevo escenario en el cual regresamos a nuestras raíces ancestrales donde la visión, y no la palabra, es la única forma de supervivencia.

Todo parece indicar que efectivamente estamos recurriendo sólo a la vista como una forma de conocer e interactuar con lo que nos rodea; basta con detenerse un momento y pensar en cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana para darse cuenta de que todo lo que hacemos está gobernado por la importancia de la imagen. Hoy en día resulta inconcebible creer algo que no podemos ver.

Y la imagen encuentra el medio perfecto para consolidar su poderío en dos herramientas tecnológicas: la televisión y la computadora. Estas dos dictan ahora cómo es que debemos comunicarnos y, por el poder que su popularidad les confiere, inician su proceso de adoctrinamiento en las edades más tempranas de los humanos. Son el semillero de lo que Sartori llama “vídeo-niño”.

En medio de este paraíso de la imagen, cómo no habría de esperarse que la lectura sea asunto de unos cuantos y que para dar a conocer sus beneficios se tengan que hacer esfuerzos sobrehumanos, con pobres resultados.

Frente al desolador panorama que dibuja Sartori en las páginas de su popular Homo videns, el insistente consejo de Monsiváis de no pretender encontrar la salvación en programas gubernamentales, en la disminución de los precios de los libros o en la apertura de más bibliotecas y librerías lo que debe nacer de la voluntad propia, resulta muy atinado; la única forma de detener nuestro regreso al Homo videns es cultivar en nuestro interior un amor enfermizo por la lectura.
Giovanni Sartori: “La primacía de la imagen: 1. Homo sapiens; 2. Elprogreso tecnológico; 3. El video niño”, en: Homo videns. La sociedadteledirigida.

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