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El futuro de la industria editorial en América Latina

En 2007 dos organismos intergubernamentales —El CERLALC (Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe) y el Convenio Andrés Bello— hicieron un llamado a los países de América Latina para unir esfuerzos y definir cuál sería el futuro de la industria editorial a partir de las situación actual por la que atraviesa este gremio.
Dicho llamado se tradujo en un estudio prospectivo que arrojó lineamientos que servirían a los sectores público y privado para la toma de decisiones para fortalecer el sector editorial en la región.
Primero, el estudio presentó el panorama de la industria editorial en Iberoamérica y de las nuevas tecnologías:
América Latina, 2006: Se editaron 99 000 nuevos títulos, se importaron libros por valor de 1 050 millones de dólares.
España, 2005: Se editaron 62 820 títulos, se importaron libros por valor de 249 millones de dólares.
Entre 2003 y 2006 se identificó un crecimiento en la cantidad de editoriales industriales del 32%, con tasas desiguales entre los países, en su mayoría pequeñas editoriales.
Producción editorial anual. Sólo 2% de las editoriales: Más de 100 títulos. 74% de las editoriales registró una producción menor a 20 títulos
Las empresas españolas tienen 162 filiales en el mundo, en 28 países, de las que 132 están en Latinoamérica: México: 30 (2 más que en el 2004), Argentina: 18, Chile: 12, Colombia: 11 (1 más que en el 2004).
Ventas de ejemplares 2006: México presentan descenso del 1.5% en 2006, respecto de 2005, España: descenso del 1%, Colombia: aumento del 2.4%, Brasil: aumento del 14%, el mayor aumento, se observa que la facturación al mercado local ha aumentado.
Tasa de crecimiento 2006: México fue de apenas 0.77%
Exportaciones de libros a nivel mundial 2006: Ascendió 15 401 millones de dólares con un incremento de 5.1% respecto del 2005
Exportaciones totales en Iberoamérica 2006: España, 5to lugar con 5.1%; México, lugar 16 y Colombia, en los primeros 20 lugares. El valor total asciende a 1248 millones de dólares, distribuidos de la siguiente manera: España y Portugal: 8 183 millones de dólares (reducción del 8.2% frente a 2004), América Latina y el Caribe: ascenso a 432.6 millones de dólares
Empleo generado por el sector editorial en 2004: España: cerca de 32 000 personas (permanentes y temporales), Brasil: 18 000 personas, México: 10 171 aumentó respecto del año pasado, Colombia: 5562
Frente a este panorama, el estudio señaló que América latina ha mejorado su conectividad a Internet, pero sólo un 23% de la población tiene acceso a la Red (en contraste con el 62% de España, 73% de EEUU). Y se discutió la oportunidad que ofrecen las nuevas tecnologías, especialmente para los libros de rotación lenta, (long tail- baja demanda o un volumen bajo de ventas), las cuales favorecen la aparición de tiendas virtuales y catálogos en línea que operan con esquemas, servicios y productos que atienden a cada usuario en forma particular.
Con base en estos datos, se establecieron los siguientes lineamientos:
-El impacto de las nuevas tecnologías no es uniforme en todos los sectores del mundo del libro, es más crítico en algunos contenidos que en otros.
-La migración hacia formatos digitales dependerá mucho del uso que los lectores estén dando o empiecen a dar a los contenidos.
Y se marcó un énfasis en la tensión que desarrollarán los sectores que promueven los nuevos medios, como democratizadores del conocimiento, y aquellos que defienden la estructura tradicional de acceso al libro y el derecho de autor.
Posteriormente se señalaron el estado probable y el escenario deseable, con cara al año 2020:
El estado probable de producción del libro y de las prácticas de lectura quedó definido como un punto intermedio entre lo analógico y lo digital.
En el escenario probable, el editor produce los libros tanto en formatos novedosos como conservando en gran medida sus métodos tradicionales. El público, por su parte, sigue comprando y leyendo libros impresos y además hace uso de las nuevas tecnologías.
En el escenario deseable la labor del editor se planteó como híbrida, aunque el lector leerá mucho más en formatos digitales.
Se propusieron tres estrategias para fortalecer a las librerías, las cuales serán las más amenazadas a causa del avance de las nuevas tecnologías de información y comunicación:
a) Ofrecer una atención personalizada;
b) Mantener un acervo extenso, y
c) Ampliar el catálogo de servicios.
Finalmente, se llegó a la conclusión que las que a continuación se presentan deberían ser las políticas públicas que pongan en práctica los Estado para fortalecer la industria editorial, con miras a imitar el modelo seguido en países de Europa donde el libro es considerado como un bien cultural:
-Apoyos a la creación y la sostenibilidad de los editores en su producción tradicional y en la transición de formatos de publicación de lo analógico a lo digital.
-Acciones para preservar y salvar las librerías tradicionales, especialmente a través de la implementación de un sistema de precio fijo.
-Unir esfuerzos con el sector privado para mejorar los índices de lectura.
-Emprender la renovación de la legislación frente a los desfases entre los avances tecnológicos y los desarrollos institucionales.
-Balance entre responsabilidad estatal y procesos participativos.

“El Futuro del sector editorial en América Latina”, Richard Uribe y Robert Max Steenkist, portal de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, 2008, 8 p.