El afamado escritor Umberto Eco hace una serie de reflexiones que permiten establecer cuál será el futuro del libro frente al creciente desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación. Para ello, plantea la siguiente pregunta: ¿la computadora matará al libro?Para iniciar, señala algunas características de las computadoras:
1) La comunicación visual en las computadoras no es tan abrumadora como en la televisión, pues las primeras son unas herramientas alfabéticas.
2) La computadora crea nuevos modos de producción y difusión de documentos impresos.
3) Se trata de una experiencia hipertextual en el sentido de que no se tiene que leer de manera lineal y como un mensaje terminado.
El debate para responder si la computadora matará al libro hace recordar las antiguas discusiones que se desataban cada vez que aparecía una nueva herramienta para la comunicación. Por ejemplo, cuando Thot, o Hermes, desarrolló la escritura, el faraón se oponía a su difusión porque creía que se atentaría contra la práctica de la memoria porque “la escritura, como cualquier otro artefacto de nueva tecnología, puede entorpecer el poder humano, reemplazándolo y forzándolo”, pero con el correr de los años se ha comprobado que los libros no fomentan dicha situación, sino que promueven el esfuerzo mental al tratar de recordar lo leído.
Eco menciona que la pantalla de computadora contiene más caracteres alfabéticos que imágenes, que las nuevas generaciones están más orientadas a lo alfabético que a las imágenes y que esto ha provocado que se lea más rápido (lo que ha repercutido en las características de lo que se lee). Como la experiencia diaria nos muestra, esto no es cierto, pues a través de las computadoras se accede más a contenidos compuestos mayoritariamente por imágenes que a contenidos alfabéticos.
Así mismo, el escritor explica que aunque se crea que la computadora pudiera acabar con los libros, no sucedería lo mismo con los materiales impresos pues esta tecnología fomenta la reproducción de textos en papel.
Lo anterior lleva a considerar que la necesidad de moverse de un lugar a otro no es un impedimento para que pueda llevarse consigo un libro pues se trata de un bien que hace más económico, flexible y versátil de difundir información. Para muestra, basta con recordar cómo el pueblo judío basó su religión en el contenido de un solo libro (la biblia) pese a que se trataba de un grupo nómada.
Con base en dichas características se comprende que el libro sea la mejor herramienta para, no sólo recibir información, sino leer cuidadosamente y comunicarse con un semejante.
Finalmente, Umberto Eco concluye esta reflexión asegurando que nos encontramos ante una aparente conversión hacia una sociedad más liberal en la que lo “nuevo” y lo “viejo” coexistan y disfrutemos de ambas cosas. Lo anterior se apoya en la idea de que no estamos frente a un panorama marcado por el predominio de la llamada “aldea global”, sino que vivimos en una comunidad en la que la gente interactúa con sus semejantes a través de estas tecnologías pero sin dejar de lado las anteriores prácticas comunicativas. Por lo que es poco probable que la computadora mate al libro.
Umberto Eco, “El futuro del Libro”, en Revista Libros de México, 8 p.


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