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Socios en el mundo de los libros

Las industrias editoriales son una palanca de desarrollo de cualquier país, pero pocas personas saben cuál es la importancia de publicar un libro, no sólo para el desarrollo económico, social y educativo, sino para la consolidación nacional.
La publicación de libros encuentra su mejor aliado en la educación, ya que ésta es una inversión básica para el desarrollo económico, por lo que siempre deben ir las dos de la mano para formar ciudadanos más informados y cultivados.
Pero no basta con saber que la industria editorial debe ser impulsada para lograr el progreso de un país, sino que se deben contar con una serie de conocimientos básicos para aplicarlos a la vida real. Se debe tener en cuenta el costo del papel, la maquinaria y otros materiales, así como los permisos correspondientes. De todo esto, deben tener conocimiento las industrias editoriales (y de algunas otras cosas más).
Como si se tratara de una receta, se necesita de cuatro elementos para formar una industria editorial:
1) La persona que escribe la obra, a quien se le llama autor y lo que escribe, manuscrito;
2) La persona encargada de hacer del manuscrito un libro, el impresor;
3) El encargado de vender los libros;
4) El último, y quizá el personaje principal, es el editor. Debe convertirse en una especie de estratega y director de una orquesta para lograr que los esfuerzos de todos los involucrados se vean coronados con la venta y preferencia del público.
El autor es quien plasma su talento o las ideas que quiere transmitir en el libro. No sólo se trata de una persona, pueden ser varias de ellas o una institución. Él es el dueño del manuscrito, pero puede alquilar o asignar los derechos sobre él a una editorial y a cambio debe recibir una remuneración.
Al impresor llega el texto del autor para que sea diseñado el formato con el cual se editará y sacará a la venta. Una vez que ha hecho esto, lo regresa al editor. A cambio de esta labor, recibe un pago correspondiente, el cual no está determinado por los ejemplares que se vendan, sino por un arreglo entre él y el editor.
Algunos asuntos de los que debe estar atento el impresor son: la calidad de la impresión, el suministro del papel, la revisión de pruebas y la calendarización de operaciones. Una falla en las labores del impresor, puede influir en la fecha de publicación del libro.
Cuando el impresor cumple su función, regresa la obra al editor, de éste pasa a manos del vendedor o librero. El costo de los ejemplares, en este momento es menor del que pagarán los lectores.
El vendedor puede ser, desde una persona que exhibe y vende los libros en la calle, hasta las grandes cadenas que cuentan con amplias instalaciones perfectamente diseñadas. Debe ofrecer a los lectores una amplia gama de títulos, de acuerdo a los gustos variados del público; y saber esperar a que cada uno de ellos se venda o buscar la mejor forma de lograrlo.
El editor es el coordinador general de la empresa editorial. Sus funciones son las siguientes: recibir el manuscrito de manos del autor, aportar el capital necesario, contratar los servicios de otros especialistas que se necesiten para la edición del libro; mandar el trabajo a la imprenta, distribuir el trabajo a los vendedores. Todas estas funciones se resumen en las siguientes palabras: edición, producción y ventas y mercadeo.
Sin embargo, hay otro protagonista del proceso de publicación de un libro. Todos hemos desempeñado este papel en algún momento… es el lector.
Datus C. Smith: “1. Estrategias y objetivos generales” y “2. Socios en el mundo de los libros”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.